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  • Alejandra

Un embarazo perfecto



Advertencia:

Para todos los que no se sientan cómodos con detalles sobre anatomía femenina y todo lo relacionado a la sangre, mejor evitar este post 😂.


El embarazo perfecto no existe. Y esto es muy importante, pues en nuestras vidas abundan los amigos en redes sociales que solos nos muestran lo perfecto de su embarazo, y pocas veces se habla con franqueza de todo lo que tener hijos implica.


Mi embarazo


El instinto maternal no es algo que yo tuviera desde temprana edad, como ha pasado con muchas amigas y conocidas, que desde sus 20’s ya sabían que querían ser madres. La verdad es que si quería casarme y quizás tener hijos en algún punto de mi vida, pero me veía en ello alrededor de los 40 años. Sin embargo, la conversación se dio antes por parte de mi esposo y decidimos intentarlo antes.


Intentamos algunos meses y conseguimos nuestra prueba de embarazo positiva (una línea muy suave). Sin embargo, pocos días después, comenzó mi ciclo menstrual. Visité a mi médica inmediatamente la cual me confirmó que había sufrido lo que coloquialmente se conoce como “embarazo químico”, es decir, un aborto espontáneo que ocurre muy temprano en un embarazo, antes de que se detecte los latidos del corazón. No fue una experiencia amable, pero no había nada que hacer y físicamente no sentí absolutamente nada fuera de un ciclo común y corriente. La médica explicó también que, aunque no es posible saber con certeza la causa de un embarazo químico, probablemente se deben a graves problemas genéticos que le impedirían al feto desarrollarse normalmente.


La vida siguió, pasaron varios meses más tomándonos todo con mucha calma y eventualmente conseguimos nuevamente otra prueba de embarazo positiva. Esta vez las lineas en el test de embarazo eran mucho más fuertes, incluso desde el primer día de retraso de mi ciclo menstrual, pero aún así nos tomamos la noticia con cautela. Pasaron varios días y todo bien pero más o menos dos semanas después (en mi semana 6-7 de embarazo), comencé a sangrar nuevamente.


Segura de haber experimentado otro embarazo químico y de que no había nada que hacer, fui a trabajar al día siguiente. En el transcurso de la mañana fue difícil concentrarme así que decidí pedir permiso a mi jefe para ir a mi clínica por una revisión. Quería saber a ciencia cierta qué había pasado esta vez.


Oh! Seguía embarazada.

En la clínica me realizaron una prueba de embarazo y un ultrasonido. La sorpresa fue grande cuando me confirmó que seguía embarazada y aún más grande cuando encontró dos sacos gestacionales. Era un embarazo con mellizos!! (di/di twins). El sangrado seguía siendo un misterio, pues ella no notó nada extraño en el ultrasonido. Al final me recetó una medicina para relajar el útero y evitar contracciones fuertes. Eso si, la médica me advirtió que esto era todo lo que ella podía hacer. Que si incluso después de tomar la medicina seguía sangrando y un aborto espontáneo pasaba, no había nada que hacer y debía dejarlo ir. Por otro lado, como en este ultrasonido no se detectaron latidos de corazón, debía volver 2 semanas después.


Con cierto nivel de cautela seguí con mi embarazo, tratando de olvidarme de mi condición. Pasaron otras 2 semanas y volví al médico. Esta vez detectaron los latidos de los corazones y fue uno de los momentos más hermosos. Al final de esa cita me remitieron a un hospital cercano a mi casa, pues aunque la clínica que visitaba era excelente, los embarazos múltiples son considerados de alto riesgo y deben tratarse en hospitales grandes. De ahí en adelante seguí en mis controles, cada 2 semanas por el embarazo múltiple, en el hospital de Machida (町田市民病院 - Machida Shimin Byouin - Machida Municipal Hospital).


Ahora, hablemos del primer trimestre.


En resumen, fue horrible.

Es una época de mucha ansiedad y sobre todo de mucho malestar físico. Mi esposo y yo trabajamos tiempo completo y nos dividimos 50-50 las labores de la casa, sin embargo él se hizo cargo de todo por casi 3 meses. No tenía energía, tenía sueño todo el día, no podía evitar quedarme dormida en todo lado. En este trimestre casi que no podía comer nada. Mis nauseas eran de todo el día, así no hubiera comido nada en horas. Mi esposo puso gran esfuerzo en prepararme desayunos que brindaran buena nutrición y fueran suaves para mi, pero ni eso podía mantener en mi estomago. En algunos momentos fue tanto el esfuerzo que hacía vomitando, que me sangraba la nariz.


Varias veces me desperté en la mitad de la noche con lo que creía era la nariz congestionada, pero en realidad era sangrado de nariz. Por montones y con coágulos. Tenía que correr al baño evitando manchar todo a mi alrededor. Sé muy bien que no es una imagen fácil de digerir, pero así fue.


Y así pasó mi primer trimestre, y llegué al segundo donde tenía grandes expectativas.


Segundo y Tercer Trimestre


Mi segundo trimestre empezó como algo hermoso donde la mayoría de malestares empezaban a desaparecer y nuevamente tenía apetito. Sentía que mi cuerpo alcanzaba nuevamente un equilibrio. Mi concentración en el trabajo mejoró, no tenía tanto sueño, tenía más energía, etc. Así pasaron los días saliendo con amigos, comiendo, disfrutando con mi esposo. Asistía puntual a todos mis controles médicos y esperaba con ansias cada ultrasonido para poder ver a mis hermosos.


Todo muy bien, hasta la cita de control de mi semana 25 de embarazo. Ese día todos los exámenes iban bien, hasta el ultrasonido. En el momento que el médico miró al monitor, le cambió la cara. Detuvo inmediatamente el examen y le dijo a mi esposo (todo en Japonés...) que debían hospitalizarme en ese momento. La razón era que mi cervix estaba midiendo 5 mm y estaba en un riesgo muy alto de entrar en labor de parto pronto. Lastimosamente las probabilidades de supervivencia de un feto de 25 semanas no son muy buenas.


A las 28 semanas de embarazo, se alcanza la viabilidad, o mejores probabilidades de que un bebé sobreviva fuera del útero.

En el momento de hospitalizarme, me colocaron un monitor fetal. Tenía contracciones de Braxton cada 10 minutos y yo no estaba ni por enterada. Esas semanas había estado muy ocupada con trabajo, y realmente me asustó el hecho de que no hubiera notado esas contracciones. Debido a la frecuencia de las contracciones, me colocaron Ritodrine intravenosa.


Las semanas 25 a la 28 las pasé en el hospital de Machida, en reposo total y solo con permiso de caminar al baño y bañarme dos veces a la semana. Cada semana tenía ultrasonidos, y en la semana 28 se pudo ver en el monitor como el mellizo que estaba más abajo, empujaba con la cabeza y abría la cérvix. El mismo médico que me hospitalizó la primera vez, se asombró de nuevo y me mando a otro hospital con una NICU (Unidad de Cuidados Intensivos para Neonatos) de más alto nivel. En el hospital de Machida pueden tratar bebes nacidos desde las 30 semanas, pero antes de las 30 se necesitaría una NICU de más alto nivel, por lo que me enviaron a Kyorin University Hospital donde podrían dar mejor tratamiento en caso de que mis mellizos nacieran antes de las 30 semanas. Ese día me trasladaron en una ambulancia, y ahí aprendí que las ambulancias en Japón son gratis.


En el Hospital Kyorin tenía habitación propia pero estaba muy lejos de mi casa y mi esposo solo pudo visitarme unas pocas veces, pues le tomaba más de 2 horas cada trayecto además de estar trabajando, haciéndose cargo de todo mi papeleo, y la compra de nuestra primera casa (y la cantidad de papeleo y trámites en Japón no son para tomarse a la ligera...). El cambio fue dificil considerando que en Machida me visitaba todos los días sin importar el clima. Se le notaba el cansancio y siempre estaré agradecida por su inmenso apoyo ❤️. En este hospital me aplicaron 2 dosis de esteroides en un lapso de 48 horas y agregaron a mi tratamiento con Ritodrine, Sulfato de Magnesio (マグセント). Dado que mis contracciones se habían vuelto a incrementar, estuve con Ritodrine y Magusento desde la semana 28 hasta unos días antes del parto (unas 6 semanas). Las dos semanas que pasé en Kyorin University Hospital fueron difíciles pues me sentía sola en mi habitación y extrañaba la habitación compartida de Machida. Eso si, la atención que recibí en Kyorin fue excelente y sentía tranquilidad en caso de que mis hijos nacieran antes de la semana 30.


Pasadas un poco más de 2 semanas en el Kyorin University Hospital, regresé al hospital de Machida. Estaba super contenta de estar cerca de casa otra vez y tener la posibilidad de que me visitaran mis queridos amigos, que han estado ahí desde el principio apoyándome y dándome fuerzas, y mi esposo con su amor incondicional. Sin embargo, con más de 30 semanas de embarazo yo estaba enorme y pesada, y ya no tenía permiso de bañarme, ni de ir por mi cuenta al baño. Para bañarme me dejaban toallas húmedas (hirviendo) para limpiar el cuerpo, y el cabello me lo lavaba una enfermera una vez a la semana. Para ir al baño, debía llamar cada vez a la enfermera para que me llevara en silla de ruedas. Las últimas semanas antes de parto no fueron fáciles. En estas semanas simplemente no podía comer pues las nauseas habían regresado y no tenía espacio en mi estómago. Empecé a tener dolores de cabeza, presión arterial alta, un poco de fiebre, tinnitus, visión borrosa, me sentía muy débil, tenía las piernas delgadas de todo el tiempo que había pasado en cama y apenas podía pararme de la cama a la silla de ruedas. Esto fue una combinación de los efectos secundarios de las intravenosas (Ritrodrine y Magusento), el embarazo con mellizos y todo el tiempo en cama.


Plan de parto


Con los médicos se discutió la posibilidad del parto natural, ya que ambos mellizos estaban en una posición que lo favorecía. Inocentemente estuve de acuerdo, incluso sabiendo que no iba a tener nada para el dolor.


En Japón las epidurales no son práctica estándar y quien desee tenerlas durante su labor de parto, debe buscar con anticipación un hospital que las administre.

Para el plan se decidió que se me retirarían las intravenosas en la semana 36 de embarazo y se induciría el parto en esa misma semana, en caso de que no empezará la labor de parto espontánea. Sin embargo, mi presión arterial subió aún más, el dolor de cabeza empezaba a ponerse insoportable, comía menos de la mitad de lo que me daban, y en general me sentía muy débil. Por ello, la intravenosa se me retiró a finales de la semana 34, con la advertencia de que podría entrar en labor de parto en cualquier momento. Y así, fue, en la semana 35 en la mitad de la noche empezó la labor.


Hola Mundo


El día que nacieron mis mellizos es algo que nunca olvidaré. La labor comenzó suave en la mitad de la noche y unas horas después, siguiendo la recomendación de las enfermeras, llamé a mi esposo...el cual nunca me contestó el teléfono porque era la mitad de la noche y lo tenía en silencio 😭😂


El dolor rápidamente se volvió insoportable y mi esposo por ningún lado. Aquí fue donde tuve la brillante idea de contactar a uno de mis mejores amigos, un Serbio el cual vivía cerca y estaba segura que iba a estar despierto a esa hora. Y así fue, me respondió inmediatamente y en horas de la madrugada salió de su casa, tomó un taxi y fue hasta mi casa a despertar a mi esposo. Timbró varias veces hasta que mi esposo por fin se decidió a salir de la cama y revisar quién era pues al principio pensaba que alguien le estaba jugando una broma. A mi querido amigo, siempre le estaré infinitamente agradecida por lo que hizo 😭


Alrededor de las 3 am (creo) por fin pude ver a mi esposo. Me habían trasladado a una habitación privada mientras dilataba lo suficiente para empezar el parto. De ese momento recuerdo que las contracciones eran terriblemente dolorosas, no podía cambiar de posición fácilmente debido a la debilidad que tenía y el monitor fetal que me habían puesto. Lo que me calmó fue mi esposo que puso canciones de mi artista favorito, MIKA. Cantar al ritmo de Grace Kelly realmente me ayudó. Cuando dilaté lo suficiente me llevaron a la sala de parto y empezar a pujar. Pensé que el dolor no podía ponerse peor y que equivocada que estaba. Pasaron horas y el primer mellizo no nacía, sin importar todo mi esfuerzo. Horas después yo ya no tenía fuerza y querían aplicarme algo para agilizar la labor haciendo las contracciones más fuertes (Pitocin?), a lo cual me negué rotundamente pues mi mamá ya me había dicho lo doloroso que era, y ya había tenido suficiente. Intentaron extraer al primer mellizo con ventosa en 3 ocasiones, y nada. Simplemente no podía más, y saber que eran dos bebes más las placentas solo complicaba más la situación. Ya empezando todos a rendirnos con la labor de parto como iba, se decidió hacer la cesárea. No cesárea de emergencia...sino cesárea en la que me tocó esperar 2 horas a que llegaran los médicos y preparan el quirófano. 2 horas más con contracciones fuertes, yo sin energía y sin poder hacer nada. Que trauma, pero entiendo la decisión que tomaron los médicos y sé que fue por nuestro bienestar.


Me trasladaron al quirófano y me colocaron la anestesia. Sentir cómo insertaban la aguja en mi espalda fue uno de los momentos más hermosos, pues sabía que pronto el dolor de las contracciones iba a detenerse. De la cesárea no hay nada especial que decir, pues fue rápida y sin complicaciones para mi.


Alrededor de las 9 am, nacieron mis mellizos con 1 minuto de diferencia. En el quirófano pude ver al primer mellizo y tomar su manito antes de que se lo llevaran a la NICU. Al segundo mellizo lo pude ver dentro de la incubadora unos pocos segundos, pues tenía problemas respiratorios y tenían que empezar con terapia respiratorio (CPAP) pronto.


Reality Check


No podía creer que me había convertido en madre. Que había creado dos seres humanos. No sé como es la experiencia para cada futura madre, pero siendo honesta no sentí ese apego a ellos que muchas mujeres dicen tener desde el primer momento que los ven. Para mi eran dos humanos pequeñitos que iban a vivir con nosotros por varios años. Quería verlos, pero era más por curiosidad. Me tomó un poco más de tiempo que lo normal, pero caí perdidamente enamorada de mis hermosos. Ellos son mi vida, son mi inspiración, son mi fortaleza, son mis ganas de alcanzar mis metas y darnos un excelente futuro.


Arrepentimientos?


Si. No haber elegido la cesárea desde el principio. Qué estaba pensando?! Los motivos por los cuales acepté el parto natural fue porque tenía pánico de la anestesia, pues nunca había estado en un quirófano, y porque en el hospital anterior me habían advertido de la cantidad de sangre que podía perder con una cesárea. Los aspectos morales que algunas personas tienen respecto al parto natural o la cesárea, siempre los he considerado irrelevantes. Solo me importan los aspectos prácticos (y de seguridad) de la situación y me arrepiento de no haber investigado más y haberme ahorrado tanto dolor por casi 9 horas.


Por último, a las futuras madres


No pierdan la esperanza si sufren de cérvix corta o "incompetente". Tómense muy en serio su descanso en cama (incluso si no hay evidencia científica concluyente sobre su eficacia) y sigan las recomendaciones de su médico. Yo duré 3 meses con una cérvix de 5 mm (0.5 mm).


En mi caso el cerclaje no era una opción pues ya estaba en la semana 25 de embarazo.


Si desean epidural y su actual hospital en Japón no las ofrece, busquen con tiempo un hospital que la ofrezca. Si el embarazo está avanzado, es muy poco probable que puedan cambiar de hospital.


Bueno, y hasta aquí la larga historia de mi embarazo. Espero hayan pasado un rato amable.


Hasta la próxima!

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